LUZ DE RELLENO

Aprovecho esta entrada para desearle una feliz Nochevieja y un comienzo y desarrollo de año 2007 pleno y de acuerdo con sus objetivos.

Para rellenar las sombras en el retrato a contraluz, el fotógrafo dispone de dos grandes opciones: las pantallas reflectoras, que pueden ser mates o brillantes, y el flash.

Para rellenar las sombras con el flash, se debe controlar que el diafragma de trabajo para el flash sea igual o inferior que el necesario para la luz ambiente.

Las pantallas reflectoras se dividen en dos grandes grupos: las de superficie mate y las de superficie brillante.

•Las primeras proporcionan un rebote de luz suave, mientras que en las segundas el relleno que se consigue es de luz más dura.

A diferencia de lo que sucede en el paisaje, en el retrato se debe seguir el criterio general de mantener más detalle en la figura que en el fondo, en razón de que un fondo sobreexpuesto y una figura con buen detalle no son tan molestos como lo opuesto. Este criterio, como todos, es válido sólo en el caso de que el fotógrafo no desee hacer justamente lo contrario, pero es importante recordar que existe una diferencia notable entre la decisión adoptada por el autor, sea cual fuere, y la inadvertencia o el puro error.

En el retrato a contraluz se dispone de una serie de opciones para conseguir más detalle en la zona de sombras, el rostro, y obtener una situación de luz algo más equilibrada. La más efectiva se basa en el uso de pantallas reflectoras para lograr una luz de “relleno” que compense la notoria diferencia que existe entre ambas luminancias.

En estas imágenes el contraluz se obtiene a través de los cristales de las botellas (en el primer caso) y a través de un globo (segundo caso). Son ejemplos de cómo el fotógrafo puede jugar con la luz y no quedarse en las fotografías típicas de puestas de sol.

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CONTRALUZ EN EL RETRATO

En el retrato obtenido en exteriores, al igual que en el paisaje, la iluminación posterior del modelo origina efectos de gran eficacia y belleza. Esta situación ofrece la ventaja adicional de que el modelo puede mantener una expresión más relajada y espontánea, dado que no ha de soportar la sensación poco agradable de que los rayos solares incidan sobre sus ojos, lo cual, inevitablemente, obliga a guiños y expresiones condicionadas.

El halo de luz que se produce sobre el cabello del modelo es muy útil para enmarcar el rostro y la expresión, al tiempo que con fondos más oscuros resulta muy eficaz para «despegar» el modelo del fondo. En estos casos conviene no trabajar con la cámara en posición de automático o programa, ya que la subexposición de la cara puede ser excesiva para apreciar la expresión del modelo.

La mayoría de los modelos de cámara con posición de trabajo en automático (el más frecuente es aquél en que el fotógrafo decide la abertura de diafragma y la cámara elige la velocidad de obturación) dispone de un dispositivo compensador que permite controlar las sobre o las subexposiciones a que da lugar la lectura general de la escena que efectúa el exposímetro de la cámara. El mencionado mecanismo actúa sobre la lectura del exposímetro y sobre la exposición automática, con lo que es posible sobre o subexponer la fotografía a voluntad.

En el caso del contraluz, el ajuste se debe hacer de tal modo que se sobreexponga entre uno y dos diafragmas la lectura ofrecida por el exposímetro. Si la situación fuera la opuesta (una figura con vestido blanco sobre un gran fondo negro, por ejemplo), el ajuste debería regularse para subexponer entre uno y dos diafragmas. Algunos compensadores permiten efectuar ajustes intermedios (medios diafragmas).

 

En esta imagen el contraluz resalta la silueta del personaje obteniendo un volumen plano.

MEDICIÓN DE CONTRALUZ EN EL PAISAJE

Ante una situación de contraluz se puede optar por diferentes opciones de medición que, básicamente, se reducen a tres: promedio entre altas luces y sombras, medición para las sombras, o medición para altas luces.

Los exposímetros pueden clasificarse en dos grandes grupos: incorporados en la cámara o independientes y, dentro de cada grupo, los hay que realizan mediciones generales o puntuales.

  • Los exposímetros incorporados a la cámara miden la luz que refleja el motivo a través del objetivo (TTL), en general de forma ponderada con predominio a la zona central. Algunas cámaras incorporan sistemas de medición puntual de la zona central del visor.
  • Los exposímetros independientes miden la luz incidente, es decir, la intensidad de la luz que llega al motivo, y también, la luz reflejada. La exposición resultado de un promedio entre las zonas más iluminadas y las menos no es aconsejable, pues cuando el contraste es muy acusado no se obtiene detalle ni en las luces ni en las sombras.

Cuando se quiere lograr detalle en las sombras, la medición debe ser prioritaria para éstas, asumiendo que las altas luces aparecerán sobreexpuestas. Con exposímetro de luz reflejada se debe medir sobre el propio motivo para evitar que el ángulo de cobertura incluya zonas de altas luces. Con un exposímetro de lectura puntual no es necesario acercarse tanto al motivo. Si se quiere mantener detalle en las altas luces, la medición debe realizarse con el exposímetro dirigido hacia ellas. En este caso, las sombras quedan subexpuestas.

Cuando las zonas de altas luces y de sombras se equilibran, una medición general puede dar resultados correctos.

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CONTRALUZ EN EL PAISAJE

Las puestas de sol son uno de los grandes temas del aficionado. El efecto espectacular del astro ocultándose en el horizonte y los colores anaranjados que se producen, las convierten en una situación que pocos se resisten a fotografiar; pero el contraluz va mucho más allá del simple ocaso. El aficionado primerizo suele tomar fotografías a contraluz en las puestas de sol casi exclusivamente, mientras que el experto convierte el contraluz en un argumento que aplica tanto al paisaje como al retrato.

El empleo del teleobjetivo en las puestas del sol permite apreciar el motivo de un tamaño mayor y contribuye a crear un interesante efecto, también se aprecia con más precisión el efecto de la neblina atmosférica que difumina un tanto la luz del atardecer. Este efecto se potencia cuando el sol queda ligeramente desenfocado, por ejemplo, por haberse enfocado algún elemento más cercano del paisaje.

El efecto opuesto se logra al fotografiar la puesta de sol con un objetivo angular. El disco solar queda más pequeño y se potencian los elementos situados en primer término de la imagen. Si se quiere captar el disco solar con precisión, hay que sacrificar el detalle en las figuras, árboles o casas que se encuentran entre él y la cámara.

Muy efectivas y de gran belleza resultan las tomas a contraluz en la puesta de sol, sin que éste aparezca en la fotografía. Los reflejos dorados en el agua, la tonalidad rojiza de las nubes y la calidez de un paisaje suponen algunos ejemplos. El paisaje a contraluz también permite lograr fotografías en las que, por ejemplo, las montañas quedan reducidas a una silueta sin detalle, mientras el cielo y las nubes aparecen con buen detalle y protagonismo.

En una fotografía de paisaje se puede producir un efecto de contraluz que no lo es en apariencia. Una escena iluminada con una fuente de luz grande, en un día nublado, por ejemplo, se caracteriza por la falta de contraste y, por tanto, de sombras. Ahora bien, ello afecta sólo a la escena propiamente dicha. Si en la toma se incluye también el cielo, éste se convierte en un potente reflector de luz difusa, de modo que se establece una gran diferencia entre la escena y el cielo; de esta circunstancia se deriva un error en la medición de la luz que da como resultado un paisaje subexpuesto y un cielo sobreexpuesto, lo mismo que en una escena a contraluz.

En esta clásica fotografía de Lucien Ciergue, el contraluz produce un interesante juego de luces y sombras, tanto en el agua como sobre los cuerpos bronceados, en los que resaltan poderosamente las gotas de agua sobre la piel. La compresión de la perspectiva se debe al uso del teleobjetivo de 500 mm.

 

El contraluz produce un interesante juego de luces y sombras, tanto en el agua como sobre los cuerpos bronceados.

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EL CONTRALUZ

Pese a que las orientaciones que se facilitan en las informaciones técnicas de las películas y en los manuales recomiendan que el fotógrafo se sitúe ante el motivo teniendo a su espalda el sol o la fuente de luz, la posición opuesta (es decir, el contraluz o iluminación posterior), puede dar grandes satisfacciones y proporcionar resultados absolutamente sorprendentes.

Por supuesto, el contraluz significa complicar un poco más las operaciones de encuadre, medición y exposición, pero sólo con esfuerzo y rompiendo normas es posible obtener fotografías poco convencionales. En estas condiciones de trabajo, el uso del parasol resulta siempre imprescindible.

Fotografiar con el sol frente a la cámara implica también asumir ciertos problemas menores que se derivan de la calidad del objetivo, pues un objetivo de poca calidad produce imágenes deficientes.

El contraluz resalta con precisión el contorno de la cabeza y el cuello de los avestruces, gracias al halo de luz que se produce, al tiempo que ambos elementos se destacan claramente contra el fondo oscuro. El uso del teleobjetivo contribuye al desenfoque del fondo y del ave que está situada en segundo término.

Además, es frecuente que en la fotografía aparezcan reflejos con la forma geométrico de los diafragmas. El fotógrafo hábil suele convertir los defectos en virtudes, para lo cual elige el tema adecuado a la calidad de su objetivo y, llegado el caso, sabe integrar en la composición los reflejos sobre la imagen; por otra parte, la falta de nitidez puede contribuir a dar atmósfera a la fotografía.

Una situación de contraluz se presenta también en interiores, cuando la cámara se enfoca hacia el exterior y éste se encuentra más iluminado que el interior. En estas circunstancias se deben extremar las precauciones, pues lo más probable es que se obtenga una fotografía en la cual el interior esté subexpuesto y el exterior sobreexpuesto, pero eligiendo la hora de la toma, de forma que la diferencia entre ambos ambientes no sea excesiva, se consiguen fotografías de gran belleza.

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Obturadores

El obturador es un mecanismo que mantiene la película aislada de la luz hasta que se acciona el disparador de la cámara; en ese momento el obturador deja la película al descubierto durante el tiempo que previamente se ha seleccionado y que oscila, por lo general, entre un segundo y una milésima de segundo.

El obturador, por lo tanto, controla el tiempo de exposición, o la velocidad, como también se dice. Aunque ambas expresiones se emplean indistintamente para medir lo que dura la impresión de la película, se debe precisar que un tiempo breve equivale a una velocidad rápida, y un tiempo largo, a una velocidad lenta.

Existen fundamentalmente tres tipos de obturadores: los primitivos, los centrales y los de cortinilla.

  • Los primitivos eran simples tapas que se colocaban delante del objetivo cuando las exposiciones eran tan largas que no se precisaba un control riguroso.
  • El obturador central se inserta entre las lentes del objetivo y está formado por unas láminas parecidas a las del diafragma de iris.
  • El obturador de cortinilla o plano focal está colocado en el interior de la cámara, justo delante de la película. Uno y otro tipo de obturador se accionan por medio de complicados sistemas electromecánicos.

El tiempo de apertura total depende de la velocidad que se haya ajustado, y se puede hacerlo coincidir con el destello

OBTURADORES CENTRALES

Están formados por láminas metálicas cuyo montaje y funcionamiento son parecidos a los del diafragma de iris. Las láminas, cerradas normalmente, se abren cuando se dispara la cámara, permanecen cierto tiempo abiertas, según la velocidad seleccionada, y por último vuelven a cerrarse. En algunos modelos, el cierre se regula mediante un circuito electrónico conectado al anillo de tiempo; estos obturadores, llamados obturadores electrónicos, son muy precisos. El obturador central se coloca entre las lentes del objetivo, lo más cerca posible del diafragma.

VENTAJAS. El obturador central ofrece numerosas ventajas. Además de su reducido tamaño y su ligereza, la imagen se forma completa sobre la película en cuanto las láminas empiezan a separarse; la impresión es, por lo tanto, perfectamente uniforme y no se producen distorsiones del tema. Por otra parte, la sincronización del flash, es decir, la coincidencia entre el destello de luz y la plena apertura del obturador, se produce a cualquier velocidad, de modo que la selección del tiempo no está condicionada por el flash.

INCONVENIENTES. Este tipo de obturador no sirve para velocidades superiores a 1/1.000 s. Los objetivos de las cámaras réflex, al ser intercambiables, deben disponer cada uno de su correspondiente obturador, lo cual supone un encarecimiento del precio de las ópticas.

anillos de obturación
tipo obturador central
OBTURADORES DE CORTINILLA O PLANO FOCAL

Se fabrican con dos cortinillas elásticas que dejan entre sí una rendija, cuya anchura depende del tiempo seleccionado. Se montan en el cuerpo de la cámara, justo delante de la película. Al disparar, las cortinas se desplazan y la rendija descubre la película franja a franja, y no por completo como lo hace el tipo central. En las cámaras más avanzadas, los obturadores de cortinilla también se regulan electrónicamente.

VENTAJAS. Presentan dos grandes ventajas: son independientes de los objetivos, ya que están en el cuerpo de la cámara, y son capaces de proporcionar tiempos muy breves, de hasta l/8.000 s. Por ambas características, los obturadores de cortinilla son los preferidos para las cámaras réflex.

INCONVENIENTES. La inercia de las cortinas da lugar a que la exposición de la película no sea totalmente uniforme, aunque el defecto resulta, en general, poco perceptible. La exposición por franjas origina que los objetos en movimiento se alarguen o acorten, según el sentido de su marcha, aunque esta distorsión sólo reviste verdadera importancia en trabajos científicos. Más interés tiene para el usuario el hecho de que la sincronización del flash sólo sea posible en el caso de que se utilicen velocidades relativamente lentas, de 1/1 25 s en la situación más favorable, o inferiores.

Los modelos horizontales de obturador de cortinilla o plano focal (los más comunes) disponen de dos cortinas que se arrollan en unos rodillos cuando se carga el mecanismo. Cuando se dispara, las dos cortinas pasan a otros 2 rodillos situados a la izquierda de los primeros, es decir, se desplazan de izquierda a derecha.

Entre ambas cortinas existe una rendija (cuya anchura depende de la velocidad ajustada en la cámara), la cual pasa por delante de la película, casi rozándola, y la impresiona franja a franja. Cuanto más estrecha sea la rendija, con mayor rapidez pasará de una posición de la película a la posición inmediata, y, por consiguiente, menor será el tiempo de exposición.

La velocidad de obturación contribuye a la nitidez de la imagen, al detener el movimiento de la cámara y el sujeto. La velocidad de obturación se expresa en fracciones de segundo:
1/2.000 1/1.000 1/500 1/250 1/125 1/60 1/30 1/15 1/8

Una velocidad alta (1/1.000) supone que el obturador está abierto durante esa fracción de segundo (se capta toda la nitidez de una imagen, congelando el movimiento)

Una velocidad baja, (1/15) supone que el obturador permanece abierto durante un periodo más largo. (La imagen saldrá desenfocada)

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