Hay quien afirma que es posible “calibrar” la pantalla simplemente a ojo. Hay quien dice que se puede hacer a ojo con ayuda de un programa y hay quien dice que se debe hacer con un aparato de calibración y un programa especializado:

Ajustar a puro ojo

Algunas personas abren algún fichero de imagen e intentan luego “verlo mejor” ajustando los controles del monitor. A eso le llaman “calibrar”. También hay quien dice de que “ha calibrado” a ojo su pantalla para que se parezca a lo que imprime… En ambos casos, eso no es calibrar. Lo primero intenta serlo, pero es tan inexacto que no es posible tenerlo por calibración (aunque si no dispones de otra cosa, reconozco que “un poco” es mejor que “nada”). Lo de forzar el comportamiento del monitor, directamente: No es “calibrar”.

Ajustar a ojo con un programa de calibración

Esta es la opción más usual entre los que se acercan por primera vez a la gestión del color (colour management). Es la que viene en los programas de Adobe con la utilidad llamada Adobe Gamma. Es mejor que la opción anterior y los resultados pueden satisfacer al que comienza en el mundo del tratamiento de imagen y, si no queremos gastarnos nada, Adobe Gamma o sus alternativas son mejor que nada. Pero son un método muy inexacto y dado a los errores.

El perfil ICC que se obtiene con Adobe Gamma utiliza los ajustes de calibración para describir cómo reproduce los colores el monitor. La capacidad de Adobe Gamma para calibrar ajustes depende de la tarjeta de vídeo y del software del controlador del vídeo.

Un sistema de control de color (CMS) calibra el dispositivo de prueba frente al software que se encarga de realizar la conversión de RGB a CMYK. Esto permite estandarizar la generación de negro y la conversión de los múltiples tonos RGB que no pueden ser reproducidos por las tintas de cuatricromía.

La misma información de color producirá diferentes imágenes en cada uno de los dispositivos de impresión utilizados. Sin un sistema de control del color, sólo se consiguen aproximaciones incompletas de los colores que quedan fuera del espectro de la máquina y que algunos tonos un poco complicados pueden sufrir variaciones inesperadas.

Dado que los problemas de correspondencia de colores los producen varios dispositivos y aplicaciones que utilizan espacios de color distintos, una solución consiste en tener un sistema que interpreta y convierte el color con precisión entre los dispositivos.

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