Hemos pasado de mayo a junio y del color gris -insulso y deprimente para algunos o elegante para otros- al energético y cálido naranja, representado perfectamente en esta imagen -de nuestra alumna Inmaculada Sedano- como una bebida que siempre es una promesa refrescante. El naranja es un color despreocupado y que se asocia con lo exótico.

Quizás ese exotismo parte de que es un color que no tenía una palabra que lo designara propiamente hasta que no llegó a Europa -en los siglos X, XI- este fruto. Antes de eso se definía verbalmente con el rojo o bien con el amarillo (aureus en latín). Por eso es habitual hablar de los peces rojos o cabellos rojos -pelirrojos-, éstos últimos muy apreciados tanto en la antigua Roma como en el siglo XVII a los que se les denominaba “imbalconata” (por los capullos de rosas en el balcón).

Posteriormente la inquisición asociaba el cabello rojo o naranja de las mujeres y los gatos con el Maligno. Es habitual poder encontrar representaciones de Judas con este color de cabellera y vestimenta amarilla, como elementos simbólicos que representaban el mal. Y así lo hace el pintor Giotto di Bondone, para la Capilla Scrovegni de Padua (1304-1306) en la imagen superior que vemos.

El naranja fusiona propiedades conceptuales del rojo y el amarillo. Cálido, al igual que estos, atenúa levemente esta sensación adquiriendo matices de frescura. Desde el punto de vista psicológico, el color naranja está más cercano al amarillo que al rojo, pero no tiene la determinación de ninguno de los dos.

Los conceptos abstractos con los que se asocia son la generosidad, el optimismo, el orgullo y la ambición. Es el color cálido más dado a evocar cierta confianza, aunque para este tipo de valores sea más indicado cualquier color frío. Es un color cuyo uso resulta siempre original y, por otro lado, estimulante como el rojo y el amarillo, aunque actúa de forma más discreta en cuanto a este tipo de efectos. la visión de este color estimula el entusiasmo, la felicidad, la atracción, la creatividad, la determinación, el éxito, el ánimo, el estímulo…

El naranja es un color adecuado para espacios de venta como los supermercados o los restaurantes de comida rápida, porque estimula la ligereza y la disipación de la energía, la extroversión, así como la sensación de calor. Es un color adecuado para cualquier tipo de señalización, estática o en movimiento, ya que el color la hace fácilmente visible. Asimismo los automóviles naranjas tienen menos accidentes ya que son más visibles.

El naranja en la naturaleza es propio del ocaso, aunque también podemos encontrar este color en muchas flores que florecen especialmente en primavera, así como frutas que son de ese color o que tienen la pulpa naranja. En los anfibios y reptiles, cuando están coloreados de esa forma suelen indicar que son venenosos.

Las asociaciones del naranja con otros conceptos como la fertilidad, el ocaso o las brasas. Su carácter es blando, festivo-risueño, tierno, seco, cálido y brillante. Su significado está relacionado con el placer, el gozo, la alegría, el alivio y el brillo absoluto. Su efecto es estimulante, alegre, excitante… Su significado histórico es como color relacionado con la fiesta y el amor -además de las anteriormente mencionadas-. Y su polo cromático complementario es el violeta.

Expresiones y otras asociaciones: “Naranjas de la china” como negativa o asombro; “media naranja” pareja; “La Naranja mecánica”, novela de Anthony Burgess publicada en 1962 y llevada al cine por Stanley Kubrick en 1971; El naranja es el color nacional de los Países Bajos debido a la procedencia de sus monarcas del principado de Orange-Nassau.

* El trabajo de Flyer pertenece a nuestro alumno Fernando Santa Cruz.

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