En el retrato obtenido en exteriores, al igual que en el paisaje, la iluminación posterior del modelo origina efectos de gran eficacia y belleza. Esta situación ofrece la ventaja adicional de que el modelo puede mantener una expresión más relajada y espontánea, dado que no ha de soportar la sensación poco agradable de que los rayos solares incidan sobre sus ojos, lo cual, inevitablemente, obliga a guiños y expresiones condicionadas.

El halo de luz que se produce sobre el cabello del modelo es muy útil para enmarcar el rostro y la expresión, al tiempo que con fondos más oscuros resulta muy eficaz para «despegar» el modelo del fondo. En estos casos conviene no trabajar con la cámara en posición de automático o programa, ya que la subexposición de la cara puede ser excesiva para apreciar la expresión del modelo.

La mayoría de los modelos de cámara con posición de trabajo en automático (el más frecuente es aquél en que el fotógrafo decide la abertura de diafragma y la cámara elige la velocidad de obturación) dispone de un dispositivo compensador que permite controlar las sobre o las subexposiciones a que da lugar la lectura general de la escena que efectúa el exposímetro de la cámara. El mencionado mecanismo actúa sobre la lectura del exposímetro y sobre la exposición automática, con lo que es posible sobre o subexponer la a voluntad.

En el caso del contraluz, el ajuste se debe hacer de tal modo que se sobreexponga entre uno y dos diafragmas la lectura ofrecida por el exposímetro. Si la situación fuera la opuesta (una figura con vestido blanco sobre un gran fondo negro, por ejemplo), el ajuste debería regularse para subexponer entre uno y dos diafragmas. Algunos compensadores permiten efectuar ajustes intermedios (medios diafragmas).

En esta imagen el contraluz resalta la silueta del personaje obteniendo un volumen plano.

MEDICIÓN DE CONTRALUZ EN EL PAISAJE

Ante una situación de contraluz se puede optar por diferentes opciones de medición que, básicamente, se reducen a tres: promedio entre altas luces y sombras, medición para las sombras, o medición para altas luces.

Los exposímetros pueden clasificarse en dos grandes grupos: incorporados en la cámara o independientes y, dentro de cada grupo, los hay que realizan mediciones generales o puntuales.

  • Los exposímetros incorporados a la cámara miden la luz que refleja el motivo a través del objetivo (TTL), en general de forma ponderada con predominio a la zona central. Algunas cámaras incorporan sistemas de medición puntual de la zona central del visor.
  • Los exposímetros independientes miden la luz incidente, es decir, la intensidad de la luz que llega al motivo, y también, la luz reflejada. La exposición resultado de un promedio entre las zonas más iluminadas y las menos no es aconsejable, pues cuando el contraste es muy acusado no se obtiene detalle ni en las luces ni en las sombras.

Cuando se quiere lograr detalle en las sombras, la medición debe ser prioritaria para éstas, asumiendo que las altas luces aparecerán sobreexpuestas. Con exposímetro de luz reflejada se debe medir sobre el propio motivo para evitar que el ángulo de cobertura incluya zonas de altas luces. Con un exposímetro de lectura puntual no es necesario acercarse tanto al motivo. Si se quiere mantener detalle en las altas luces, la medición debe realizarse con el exposímetro dirigido hacia ellas. En este caso, las sombras quedan subexpuestas.

Cuando las zonas de altas luces y de sombras se equilibran, una medición general puede dar resultados correctos.

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