Situar el horizonte significa elegir el carácter de la fotografía y su equilibrio. Este concepto se refiere tanto al horizonte natural que se encuentra en un paisaje como al que se crea en un interior a causa de las líneas de las mesas o paredes. La fotografía de interiores se desarrollará en futuras unidades, y por ello en este capítulo sólo se estudian los horizontes en los paisajes.

La decisión de situar el horizonte en el tercio superior o inferior contribuye a crear una composición armónica y equilibrada. Sin embargo, se puede lograr una fórmula más atrevida si éste se sitúa en cualquier otro punto o si se excluye de la composición, por ejemplo, con un punto de vista alto y picando la cámara. Es importante recordar que la opción de situar el horizonte en el centro del formato es poco efectiva y produce una sensación de monotonía. El horizonte suele situarse sin ningún problema en el extremo superior o inferior del formato, por encima o por debajo de la línea del tercio correspondiente, en función de la distribución y del peso de los elementos en la composición.

En una fotografía de paiaje no siempre es el horizonte real el que actúa como tal. Dicho con otras palabras, la propia composición crea un horizonte fotográfico a pesar de que el horizonte físico no aparezca en la misma. Por ejemplo, al excluir la línea divisoria del cielo y el mar en una toma en la playa, se crea un horizonte fotográfico con la línea divisoria entre la arena y el mar.

En las fotografías de paisaje realizadas en el mar y la playa se debe cuidar especialmente la situación del horizonte y evitar que éste aparezca torcido en la fotografía, ya que ello produce una desagradable sensación que dificulta la visión cómoda de la imagen. Al fotografiar un campo, por ejemplo, hay que tener el mismo cuidado, pero en último extremo es más comprensible que el horizonte haga pendiente, mientras que ello nunca se produce con el del mar. En la fotografía de paisajes, estos recursos suelen ser muy efectivos y, por lo general, la decisión más adecuada resulta fácil si se observa atentamente el motivo Y su entorno, y se valoran de la forma debida la totalidad de los elernentos que participan en la composición.

Dar más importancia al cielo que a la tierra o viceversa, situar el horizonte más allá de lo que indica la norma, la toma en vertical u horizontal, el punto de vista muy alto o muy bajo, etcétera, deben estar siempre ligados a las necesidades expresivas y creativas del autor.

La situación del horizonte puede ser muy diversa dependiendo del elemento que le vayamos a sacar partido. Es más aconsejable subir o bajarlo un poco, pero nunco mantenerlo en el centro, pues no tendría ningún interés visual, aunque esto no es una regla obligatoria, pues siempre va a depender del tipo de imagen a fotografiar.

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