En el retrato son aplicables todas las consideraciones realizadas sobre el color y el contraste en el paisaje, con la diferencia de que una dominante azulada en el paisaje puede resultar interesante en muchas ocasiones, pero pocas veces lo es en el retrato. Para evitarlo se suele trabajar con filtros de tonos cálidos, los cuales restituyen a la piel un color más natural.

Un retrato con luz difusa permite al modelo unas expresiones más relajadas al no sufrir las molestias del sol directo.

En el caso de realizar la fotografía a la sombra de un árbol, conviene evitar que se proyecten sobre la figura manchas de luz causadas por los rayos de sol que atraviesan el follaje.

También es importante prestar atención a la dominante verde producida por la vegetación y controlar, mediante el encuadre, que el fondo demasiado claro no sea contraproducente en el retrato.

Una luz que incida directamente en el rostro de un personaje, hace que predomine un excesivo contraste que pueda estropear la fotografía. Una solución ha sido cubrir la cabeza para suavizar las sombras.

LA ILUMINACIÓN ADECUADA

Una vez analizadas las condiciones de luz en una situación concreta, hay dos aspectos fundamentales sobre los que decidir antes de efectuar la toma prevista:

-Si la fotografía es técnicamente posible según las características de la película de que se dispone y las condiciones de trabajo (clima, movimiento de las personas, etc.).

-Si la cualidad de la luz da una iluminación adecuada para el carácter que se le quiere dar a la fotografía. La cantidad de luz para la toma de una fotografía puede ser suficiente, pero cuando se pretende lograr un carácter o atmósfera especial, puede que la cualidad de la luz no sea la adecuada, si bien esta valoración no se puede llevar a cabo, obviamente, con criterios cuantificabas.

Aunque es difícil modificar las condiciones de luz en exteriores, siempre se puede variar la posición de la cámara. No es lo mismo tener el sol detrás que delante, a la derecha que a la izquierda. Estas variables deben tenerse en cuenta porque, en exteriores, determinar la situación de la cámara es decidir dónde queda situada la fuente de luz con respecto al sujeto de la fotografía.

Los días soleados y con grandes nubes posibilitan la obtención de fotografías de extrema simplicidad, pero de gran belleza. En la fotografía que a continuación mostramos, los rayos del sol, a través de las nubes, se proyectan sobre el mar creando un interesante juego de luces y sombras.

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