Esta es época de fotografías. Miles de disparos intentan guardar, más allá de nuestra memoria, los recuerdos de este tiempo de descanso. Pero conseguir buenas imágenes no siempre está al alcance de todos.

Si adoptamos algunas técnicas, es posible que no consigamos entrar en nómina de la agencia Magnun, pero al menos conseguiremos instántaneas que sean capaces de “decir algo” al espectador.

Tal vez el primer paso de debemos dar es ser unos observadores infatigables, mirar y estudiar como tratan los maestros de la los temas que vamos a retratar. Siempre y en todas las disciplinas podemos aprender del esfuerzo de los demás, si estamos dispuestos a esforzarnos nosotros.

Fotografiar paisajes:

Uno de los escenarios que más nos sobrecogen y que nos incitan a fotografiar son los paisajes. Esos lienzos naturales y en ocasiones grandiosos, nos despiertan sensaciones mediante sus colores, rumores, luces, contrastes, olores, etc… pero ser capaces de captar esas percepciones y plasmarlas en una imagen bidimensional tan limitada como una fotografía, supone un reto visual al alcance de muy pocos.

El resultado habitual es que la fotografía de un paisaje sea una imagen plana, totalmente alejada de las impresiones que nos trasmitió en vivo.

Esto normalmente se debe a la ausencia en la imagen de un centro de interés claro. Todos los elementos están en ella pero de forma dispersa, anodina y confusa.

En la fotografía de paisajes uno de los trucos consiste en convertir aquello que más nos interesa en el centro visual de la imagen.

Por eso lo primero que debemos hacer es descubrir que es lo que ha llamado la atención del paisaje, el elemento más importante del mismo, el estímulo que nos ha llevado a fotografiarlo. ¿Cual es la sensación principal que nos despierta la escena?, si tuviésemos que describirla mediante palabras ¿cómo lo haríamos?, ¿hay algún elemento en la misma que subraye esa sensación?.

Rara vez podemos permitirnos, a no ser que sea un trabajo profesional, tomar localizaciones para las fotografías y después volver a las mismas en los momentos óptimos de luz. Pero si así fuese, recuerda que los atardeceres y los amaneceres ofrecen una luz de gran calidad, que suele mejorar cualquier fotografía. También podemos encontrar una luz tamizada, muy adecuada para ciertas imágenes, en los días nublados.

Otra cuestión a valorar son los elementos que, sin ser esenciales, nos pueden regalar un complemento gráfico a la imagen, creando líneas visuales, enmarcando el tema, aportando intensidad cromática, contraste en la iluminación, o cualquier otro aspecto que enriquezca la composición. Este tipo de elementos pueden ser: ramas de árboles, carreteras serpenteantes, postes de luz, sombras acentuadas, vallas, y un largo etc…

El ángulo visual también es fundamental en el cuadre. Lo habitual es lo más cómodo y esto desemboca en fotografías tomadas centradas respecto al objeto, a la altura de los ojos estando de pie, y con un plano focal perpendicular al suelo. Fotografías correctas pero en no pocas ocasiones anodinas.

Atrévete a buscar nuevos puntos de vista, arrodíllate, túmbate, súbete a un objeto, descubre todos los ángulos posibles respecto al paisaje a fotografiar. No quiere decir que siempre sean mejores pero tal vez encuentres nuevas perspectivas que te ayuden a conseguir mejores fotos, más fieles a las sensaciones que despertaron tus ganas de hacer clik.

Fuentes:

China Visual Union. 3dcreative

Robet Caputo

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