Recientemente Disney ha realizado un estudio para analizar el fracaso de la película “Tiana y el sapo”, denominada en EE.UU. “La princesa y la rana”. Parece ser que la conclusión de ese estudio es que los nombres femeninos en los títulos o alusiones a princesas hacen que los niños no sientan el menor interés por la película y crean que es demasiado femenina o dirigida exclusivamente a las niñas. También es cierto que con este título si los niños se tenían que identificar con el sapo o la rana, lo tenía claro, puesto que en principio no parece demasiado atractivo el papel.

Así que Disney habrán tomado nota y a partir de ahora será difícil encontrar este tipo de títulos y las propuestas de comunicación intentarán ser asexuadas temáticamente para no ser descartado por ninguno de los públicos a priori e intentar conseguir ese 100% formado por nenes y nenas. Pero… ¿realmente se pueden realizar siempre productos, comunicación o publicidad que atraiga a ambos sexos?

Según investigaciones de la doctora Joan Meyers-Levy, de la escuela de negocios de la Universidad de Chicago, los hombres y las mujeres difieren en sus respuestas a los mensajes publicitarios. La llamada “hipótesis de la selectividad”, afirma que los hombres eliminan y que las mujeres integran cuando procesan la información.

Esta teoría sobre las diferencias en los procesamientos de la información afirma que las mujeres tienden a procesar información de una forma más comprensiva que los hombres, seleccionando tanto la información relevante como la también denominada como irrelevante y detallada, de una forma más completa y extensiva, mientras que en los hombres es más rápido y eficiente, menos detallado. Dos formas de procesamiento de la realidad y la información que, según Meyers-Levy, son diferentes y se remontan al origen de la raza humana.

Meyers-Levy destaca la importancia que tiene esto para los publicistas, ya que “el éxito de sus campañas publicitarias a menudo depende de los juicios y conocimientos que los consumidores asimilan de tales campañas”.

Al publicitar a hombres, la regla es mantener el mensaje simple y destacar un único punto, ya que los hombres están menos interesados en fijarse en cada detalle o procesar niveles de información complicados. Con las mujeres la publicidad puede dar mas detalles ya que es más probable que las mujeres no sólo lean por encima, sino que completen la lectura de todo el artículo o vean el anuncio íntegro, realizando muchas asociaciones mentales durante el proceso.

Por tanto Disney no sólo tendrá que dejar de titular con nombres femeninos o princesas, sino que debe articular mensajes directos y sencillos, en el que se destaque un único punto. Según este estudio de la Sra. Meyers-Levy, claro.

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