Hace unos años estuve viviendo una larga temporada en Vitoria, la menos vasca del País Vasco y la que más se ha euskaldunizado en estos años a raíz de la implantación del Gobierno Vasco y todo lo que ello conlleva. Una de las primeras cosas que llama la atención a cualquier visitante o persona ajena a la cultura es la rotulación de muchos comercios, empresas, bares u otros servicios tanto de carácter privado como públicos con una misma tipografía y asociada inevitablemente a la ideología nacionalista. Esta tipografía no es otra que la denominada “la vasca” o tipo de letra “Euskara”, que afloró a principios de los años veinte y hoy es uno de los elementos más reconocibles de la identidad “vascográfica”.

El primer uso de esta tipografía se remonta a finales de la Edad Media, tipos utilizados desde el siglo XII en algunas estelas funerarias gravadas bajorrelieve en piedra o en tallas de madera y en muebles populares. Al principio fue conocida como “escritura románica” por ser una interpretación un tanto libre que los ebanistas hicieron del tipo de escritura empleado en las iglesias románicas. Los artesanos vascos de entonces no poseían las técnicas metalúrgicas de los romanos por lo que la escritura en la piedra se hizo saliente en vez de profunda. La evolución tanto de la tipografía como de la técnica del grabado se realizó de una forma dispersa y en algunos casos como “herencia” familiar por lo que se originaron una gran diversidad de tipografías vascas, algunas sólo se encuentran en ciertos valles, aunque manteniéndose los trazos más característicos de este estilo.

Estas letras, trabajada por picapedreros y carpinteros, y con un trazo inicial de gran austeridad, fueron poco a poco haciéndose más complejas a medida que los ebanistas y talladores se hacían más diestros. La exhibición de destreza con la gubia, supuso la incorporación de adornos que hacían más complejo el trazo, llegando a ser casi ilegible. Al tratarse de una escritura utilizada para inscripciones, tan solo posee los caracteres mayúsculos en la mayoría de los casos, siendo la Euskara Moderna la única que muestra todas las fuentes pequeñas y acentuadas para que pueda ser utilizado en otros idiomas.

En los años 30 un grupo de fundidores se interesó por la obra del vicario o Abad Colas de Bayona, autor de una enciclopedia sobre la letra Euskara, y a partir de ahí crearon una nueva línea tipográfica que denominaron “auténtica”. Más recientemente una editora de Biarritz realizó un esfuerzo de investigación para posibilitar el uso de estas tipografías de una forma digital, por lo que el conjunto de quince tipografías Euskara se convirtieron en tipos instalables en cualquier ordenador y para su aplicación habitual. La referencia tipográfica a la tradición y su origen en un entorno rural ahora podía utilizarse, incluso manipularse, sin problemas en la sociedad de la información.

En marzo de 2001 Consonni y Arteleku, en colaboración con la Sala Moyua de Brancas, organizaron la subasta internacional de los derechos de explotación de los catorce programas informáticos originales de las tipografías vascas “Euskaras”, aunque en el artículo de Hinrich Sachs sobre “El futuro digital de las tipografías vascas…” indica quince, pero uno de los alfabetos se retiró –Kai, creada por Santos Bergaña y Mikel Enparantza en 1997- por una reclamación de sus autores. No sabemos quien compró este juego tipográfico ya que la subasta quedó desierta, aunque sí que parece que posteriormente se comercializaba el juego por unos 23 Euros.

Las tipografías que aparecen en el documento informativo de la subasta son la Euskara Classic -que podemos ver sobre estas líneas-, Euskara Emakhor, Euskara Etxeak, Euskara Haritzaga, Euskara Ferrus, Euskara Gernika, Euskara Ostoak, Euskara Irouleguia, Euskara Kutxas, Euskara Karako, Euskara Kaxko, Euskara Moderna y Euskara Escultura. En el PDF de la subasta aparecen representadas las catorce tipografías que se intentaron subastar y algunas con una breve explicación.

Aunque digitalizada, la Euskara no ha perdido su origen estilístico de la mayúscula romana y sus rasgos siguen siendo claramente visibles: la asimetría de los tipos y los elementos decorativos derivados de los tipos serifs y que podemos ver en la A o H y su triangularidad descendente de su barra horizontal en la mayoría de las fuentes. En muchos casos en las tipografías también se dispone de letras especiales por su utilización específica en el idioma como son la doble T, la doble R, las combinaciones TS, TX, TZ o HE así como la D y la E conjunta. En otros casos se contienen algunos símbolos que eran grabados en las estelas o en caseríos del País Vasco. (Para más información sobre artículos publicados en distintos medios sobre la subasta de los tipos, aquí tenemos una recopilación).

También Enrique Lucas, socio de la agencia donostiarra Visual, creó una fuente denominada “Basque New” para la imagen corporativa del Gobierno Vasco y que cuenta con una versión light y otra Bold. Así lo cuentan en su página:

“Dada la gran diversidad de piezas en las que se utiliza la marca del Gobierno Vasco, se había detectado algunos inconvenientes en su aplicación. Una vez analizados y con la experiencia acumulada durante los años de uso de la anterior versión, se decidió afrontar unos cambios para buscar solución a esos problemas de adaptación y de paso, realzar más las marcas una vez colocadas en los diferentes soportes.
En todo ese proceso, se creyó conveniente diseñar una tipografía específica que recoja las peculiaridades de la tradicional tipografía vasca. De esta tipografía, se han creado las versiones Light y Bold, tanto en mayúsculas, como minúsculas, así como todos los números y símbolos necesarios en la escritura actual.
Posteriormente se ha desarrollado el software apropiado para ser usada en cualquier ordenador, tanto PC como MAC.”

En el año 2000 y con motivo del proyecto Bilbao Ría 2000, que supuso la recuperación de la ría y las transformaciones profundas que se realizaron en la ciudad, el ayuntamiento encargó al diseñador Alberto Corazón que diseñara una tipografía que se basara en la esencia de la letra vasca, que destacara su identidad pero que fuese eficaz para su aplicación en el sistema de señalización urbana de la ciudad.

El diseñador estudió en archivos etnográficos, especialmente en el de Bayona, y de ahí nació el alfabeto Bilbao que la ofrece el ayuntamiento para que pueda descargarse libremente con la finalidad de que sea un elemento más a utilizar por los ciudadanos como herramienta de identidad propia. Vemos que a esta tipografía le falta mucho de la identidad vasca que anteriormente hemos visto en las y que muchos ven que este trabajo simplemente se trata de una modificación de la tipografía Albertus, en concreto con más remates.

Cultura, tradición, folklore, nacionalismo… en cualquier caso y aunque no existe un sólo tipo de letra vasco, da igual cuantos sean, los cierto es que propios y ajenos a la cultura percibimos esa “vascografía” especial con un fuerte arraigo en la tradición y una codificación identitaria, en muchos casos manipulada políticamente, pero que no le resta interés al hecho puramente tipográfico y cultural.

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