El otro día un personaje digital decía en Twitter algo así como “ya estoy en 47 listas” y es que en Internet y en las redes sociales, la vanidad digital se cultiva de diferentes formas: mediciones de popularidad, número de amigos o fans en Facebook, followers o seguidores en Twitter, chequeo en los buscadores para ver el número de referencias en las que aparece nuestro nombre o ego search, ego surf, egogoogling… u otras variantes del mismo comportamiento de esa desesperada búsqueda de relevancia.

Para los interesados en este tema del ego y los buscadores, pueden visitar www.googlefight.com, en donde se pueden establecer luchas online de ego búsquedas, o www.egosurf.org, que ofrece un ranking de ego surfers y en el que encontramos al gran publicitario Lluís Bassat en una posición destacada. Así que cuidado y no visiten demasiado sus propias páginas si no quieren aparecer en esta lista de egosurfers o háganlo compulsivamente si no tienen nada mejor que hacer o les apetece estar también en este ranking de egos digitales.

Basándose en esa vanidad digital y a la búsqueda de ese posicionamiento Web, aparecieron los SEO (Search Engine Optimization) ese profesional que “conoce” al dedillo los buscadores y consigue optimizar nuestro sitio Web para las búsquedas, aunque el propio Google nos avisa que desconfiemos de ellos ya que nadie nos puede garantizar la primera posición en la clasificación del buscador.

Ahora aparecen con fuerza los especialistas en redes sociales, esos “expertos” en marketing 2.0 que se denominan Social Media Specialist o Strategist o Brander o todo junto y que postulan que la web ha muerto y ellos son los nuevos gurús de Internet, con capacidad de mover voluntades en el medio y conseguir la relevancia de una marca o producto a través del Buzz marketing o marketing boca-oreja, Facebook, MySpace, Twitter u otros.

El Social Media, realmente es una variación del marketing social entendido como instrumento para lograr un cambio de conducta en las personas que integran las sociedades. Aunque todos en mayor o menor medida aplicamos ciertas técnicas de marketing tanto en nuestra vida personal como profesional, estos “agentes de cambio” que pretenden convencernos de que se acepten, modifiquen o se abandonen determinadas ideas, actitudes o conductas o se modifiquen por otras… la verdad es que me hacen temblar. Si además copan las redes sociales en donde el usuario no quieren que mercadeen con él, quizás lo que se produzca al final sea la huída de muchos de ellos.

A raíz del desarrollo de las redes sociales cabría preguntarse si el número de Dunbar –la cantidad de individuos con los que una persona puede mantener una relación estable- normalmente redondeado en un grupo de 150 individuos, es algo a revisar teniendo en cuenta esa creación y desarrollo de nuestra personalidad digital así como el comportamiento compulsivo de aumentar nuestros “afiliados” estableciendo relaciones con dios y el diablo.

Además de las Vanidades 2.0, también podemos encontrar lo que se puede denominar Vaciedades 2.0 y en algunos casos la combinación de ambas cosas. En este apartado podríamos incluir a los Bloggers, término discutible y ridículo ya que como indica Simon Dumenco, “Bloguear no es más que escribir usando un particular y eficaz sistema de publicación” evidentemente tampoco nos denominamos wordder o decimos que wordeamos porque utilicemos Word.

Pero aunque aceptemos el término por extensión del mismo y aunque la definición como tal por un [email protected] pueda resultar un tanto fatuo, lo peor es que en la mayoría de las ocasiones resulta bastante impreciso, ya que muchos de ellos no escriben ni una palabra. Si revisamos muchos de los blog de la red –afortunadamente no todos-nos encontramos con la triste realidad de que o el contenido está copiado íntegramente –y en algunos casos sin comentar autoría- lo cual me parece absurdo, ya que con un enlace a la información publicada sería suficiente; o no hay realmente contenido y el blog se basa simplemente en imágenes y referencias Web que podemos encontrar en a través de otros muchos medios y blogs. Es decir que falta contenido fiable y original.

Esa misma práctica de los blogs se ha extendido a otras muchas webs que recogen referencias de referencias, a las redes sociales y medios digitales, por lo que a menudo se tiene la sensación de estar en un repiqueteo continuo incluso un tanto mareante que te lleva a decir “esto me suena” en vez de ¡Ay va!.

Al final en muchos casos llegamos a la conclusión de que quizás, como decía William Gibson, “La Red es una pérdida de tiempo. Y eso es precisamente lo que está bien”

Sigamos surfeando!!!!

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