Cuando no es un aniversario es un obituario, el año de, el día de… la cuestión es que es como la publicidad del El Corte Inglés, en la que siempre tenemos una fecha señalada que nos invita a algo y en este caso a hacer memoria de dos hitos que han cumplido años en este mes de enero y que aún siguen teniendo vigencia y aplicación en nuestro ámbito: Mac y las leyes de Murphy.

Sí señor, 25 años tiene ya el Mac, este ordenador que revolucionó el mercado y que cambió el concepto que hasta entonces se tenía de un ordenador. El Macintosh, el primer ordenador comercial con ratón e interfaz gráfico, se puso a la venta el 24 de enero de 1984. Su lanzamiento comercial está ligado también al mítico anuncio dirigido por Ridley Scott, que se inspiraba en la novela 1984 de G. Orwell, y que sólo se emitió en una ocasión en la Super Bowl aunque es uno de los anuncios más vistos y parte –indiscutible- de la historia de la publicidad.

Macintosh supuso un antes y un después de la informática e introdujo un cambio radical en la forma en que los usuarios de ordenadores se relacionaban con las máquinas. El Mac incluía dos programas entonces revolucionaros: MacPaint, que permitía “pintar” con el ratón, y MacWrite, el primer procesador de textos en el que lo que el usuario veía en la pantalla era lo que aparecía en el papel. (WYSIWYG o “what you see is what you get” en jerga informática). Creo que muchos de [email protected] lo conocemos, así que poco más hay que decir de la leyenda.

Por otra parte, este enero se cumplió también el aniversario, en este caso 60 años, desde que se acuñó la célebre Ley de Murphy, aunque Edward Murphy –ingeniero aeroespacial- no ha vivido para celebrarlo, ya que falleció en 1990.

En 1949 el Ejército americano presenta el proyecto MX981 (trineos de alta velocidad impulsados por cohetes). El capitán John Stapp celebra que durante el experimento no hubiera daños mayores gracias a la dedicación del mayor Edward Aloysius Murphy, ingeniero militar a cargo del experimento: «Hemos llevado a cabo todo nuestro trabajo atendiendo a la ley de Murphy». Los periodistas tosen: «¿Ley de…». «Sí, sí», responde Stapp, la que exige «revisar todas las posibilidades, pues cuando algo puede salir mal, saldrá mal».

Aunque el uso popular haya, en cierto modo, convertido a la Ley de Murphy en estandarte del pesimismo o la conformidad ante las contrariedades de la vida, ha sido básica en diversos campos. Por ejemplo, sirve para taponar hemorragias antes de que manen o, en lenguaje científico, para diseñar de forma «defensiva» o atendiendo al hecho de que si un objeto permite un uso erróneo, tarde o temprano alguien lo llevará a cabo.

Las leyes se han multiplicado y adaptado a diferentes ámbitos de nuestra vida y, como el diseño no puede ser menos… hacemos una recopilación de algunas:

  • Si tienes dos versiones de una misma foto, enviarás la incorrecta a la imprenta.
  • Si un texto consiste en dos palabras, una estará mal escrita.
  • Velocidad, calidad, coste manejable. Elija dos.
  • Si la tirada ha salido mal, nunca será problema del impresor.
  • El OCR (Optical Character Recognition) es una buena comedia.
  • Si muestras tres diseños al cliente, el que menos te guste será el que elijan.
  • Si muestras dos diseños al cliente, te pedirán un tercero. Cuando lo des, escogerán el primero.
  • Los mejores diseños nunca sobreviven al contacto con el cliente.
  • Tu mejor idea ya tiene copyright.
  • La creatividad aumenta de manera inversamente proporcional a la distancia que te separa del estudio.
  • Cualquiera con una copia de Publisher es diseñador gráfico.
  • El número de colores para el diseño de un cliente, será el número de colores del diseño original, más dos.
  • El disco que te da el cliente, no funcionará en tu ordenador.
  • Si compras un equipo nuevo para poder leer ese disco, será el último que recibas de ese tipo.
  • Al diseñador se le notificará que es necesario modificar el diseño después -y sólo después- de que haya terminado los planos. (A menudo, es denominada como la Ley de “¡Y nos lo dice ahora!”.)

Otras leyes que también se aplican en nuestra profesión:
PRINCIPIO DE INERCIA DEL DISEÑO: Al principio, todos los cambios parecen horribles.
LEY DE WRIGHT SOBRE LA CALIDAD: La calidad es inversamente proporcional al tiempo que queda para terminar el proyecto.
LEY DE LA PLANIFICACIÓN CORPORATIVA: Cualquier cosa que se pueda cambiar, se cambiará hasta que no quede tiempo para cambiar nada.
LEY DE BEACH: No hay dos piezas idénticas que se parezcan.
LEY DE EDWARDS SOBRE EL ESFUERZO/TIEMPO: Esfuerzo x Tiempo = Constante. Dado un tiempo inicial grande para hacer algo, el esfuerzo inicial será pequeño. A medida que el tiempo se aproxima a cero, el esfuerzo tiende a infinito.
Corolario: Si no fuera por el último minuto, no se haría nada.

Aunque aquí hemos unido estos dos aniversarios de enero, esperemos que las leyes de Murhpy no se apliquen en la historia actual de Steve Jobs y que éste pueda superar satisfactoriamente su enfermedad.

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