Esto no es un post, sino una primera puerta de acceso para la revisión y recuperación histórica de las mujeres diseñadoras del siglo, a través de algunas de ellas, de las que iremos hablando en diferentes post. El reconocimiento a las mujeres diseñadoras es una tarea curiosamente poco desarrollada actualmente, en donde es fácil que encontremos listas de diseñadores de referencia en las que no aparezca una sola mujer. Hoy miramos al mundo editorial y ponemos el foco en la figura de Cipe Pineles.

retrato Cipe Pineles

Cipe Pineles en Condé Nast.

Comenzamos por una diseñadora que fue primera en muchas cosas: primera directora de arte que contrató a artistas plásticos para ilustrar las publicaciones del mercado de masas, primera mujer en ser invitada a unirse al New York Art Directors Club y más tarde a su salón de la fama.

Una mujer que acumuló innumerables premios en dirección de arte y diseño de publicaciones en los últimos años de su larga carrera y de instituciones tan importantes como el Art Directors Club, AIGA, Sociedad of Publication Designers y otros.

Cipe Pineles. (1908-1991)

Nacida en Austria, fue pionera del diseño gráfico norteamericano, entre 1930 y 1960. Directora de arte de revistas como Glamour, Seventeen, Charm o Mademoiselle. Colaboró en la creación de la identidad corporativa del Lincoln Center en los sesenta y también tuvo un papel destacado en la enseñanza, en la legendaria Parsons School of Art and Design.

Su vida profesional se desarrolló en una época en la que pocas mujeres estaban involucradas en el campo del diseño. Se conformó así como un modelo para la siguiente generación de mujeres diseñadoras.  Desde una mirada histórica, sus contribuciones al diseño gráfico, y especialmente en el ámbito editorial, fueron fundamentales en una época en la que la disciplina se consolidaba.

Publicaciones en Condé Nast

En la década del treinta, Cipe Pineles empezó a trabajar con Mehemed Fehmy Agha, principal director de arte de las publicaciones de la editorial Condé Nast, como Vogue y Vanity Fair. Allí asimiló rápidamente los conceptos del gran diseñador turco-ruso, que consideraba fundamental pensar el diseño desde el contenido de las revistas y no como mera decoración. Pineles se encargaría de demostrar que las diseñadoras también pensaban, floreció bajo su dirección, aprendió los entresijos de la dirección creativa y demostró un buen ojo para descubrir nuevos talentos de la ilustración y la fotografía.

Portada de Vogue

Portada de Vogue, 1939 y portada alternativa no usada.

Durante la década de 1930, las publicaciones de Condé Nast fueron innovadores en el uso de modernismo europeo en el diseño de la revista. La tipografía se simplificó y tipos de letra como la Futura se convirtió en algo habitual. Los titulares y el texto podían estar en cualquier lugar de la página. La fotografía tenía prioridad sobre la ilustración de moda y comenzó a ser protagonista, reproducida en la página en grande, montada a sangre en el diseño de la página, para crear “paisajes” o transgredir los límites de los márgenes. El espacio expandido, como elemento puramente decorativo desapareció y se abrieron los márgenes.

Revistas como Vogue y Vanity Fair fueron pioneras en introducir las nuevas tendencias e innovaciones provenientes del viejo continente. Era un momento en el que el manejo tipográfico se racionalizaba y los fotógrafos reemplazaban una larga tradición de ilustradores. 

Tipografía figurativa. Artistas.

Pineles utilizó la tipografía figurativa en las dobles páginas de las secciones editoriales y en las de moda, reemplazando los caracteres habituales por objetos, con el fin de crear juegos y bromas visuales; manipuló la forma de las letras e interactuó con ellas, rayándolas, rasgándolas, escribiéndolas a mano…, para potenciar el significado y la expresión de cada historia. Su trabajo muestra las primeras tendencias en tipografía figurativa americana en donde los objetos reemplazan las letras, como juegos visuales.

Aficionada a la pintura de alimentos y objetos usados o muebles, esta afición también la aplicó a sus trabajos editoriales, como en el caso de esta doble página con ilustraciones propias que fue premiada en 1948.

"Potatoes" de Cipe Pineles

Trabajo premiado con medalla de oro, Art Directors Club, “Potatoes” de Cipe Pineles, 1948.

En ese sentido, Pineles se hacía eco de lo que estaba sucediendo en el arte estadounidense de aquel momento, en el que la expresión comenzaba a distanciarse de lo figurativo para explorar otras direcciones como el conceptualismo y la abstracción, empleando para ello medios y soportes extremadamente dispares.

En 1942, Pineles se hizo cargo de la dirección artística de Glamour. Como directora de arte, generó un espacio donde los colaboradores pudieran desarrollar sus ideas libremente. Para Pineles, las revistas femeninas no eran un simple catálogo, sino un medio para mostrar el nuevo rol que la mujer había asumido.

Es mérito de Pineles la innovadora idea de utilizar artistas reconocidos para ilustrar publicaciones destinadas al mercado masivo. Esto es importante porque atrajo la atención de un público joven y además permitió que las bellas artes accedieran al mundo comercial. 

Revistas “Seventeen”, “Charm”, “Mademoiselle”

Posteriormente Pineles pasó a la revista “Seventeen” en la que desarrolló su trabajo durante tres años. Trabajó en estrecha colaboración con el Editor de Helen Valentine y Director de Promoción Estelle Ellis para elaborar contenido que respetara a las adolescentes y las considerara como mujeres jóvenes, no niñas tontas. Su trabajo en esta publicación siguió la tradición más clásica de la revista y el diseño tipográfico. Para la ficción, utilizaba una tipografía tranquila y literaria que apoyara el contenido. Para las páginas editoriales y de moda, el tipo era más lúdico, aplicando las tendencias en tipografía figurativa.

Editorial, revista Seventeen, abril 1950, ilustración de Dong Kingman

Editorial, revista Seventeen, abril 1950, ilustración de Dong Kingman

En los años 50 pasó a la publicación “Charm”, que llevaba como subtítulo “La revista para las mujeres que trabajan”. Así expresaba Pineles el espíritu de esta publicación:

“… se podría decir que tratamos de transmitir el atractivo de la realidad, en comparación con el brillo de una tierra de nunca jamás”.

Doble página de la revista Charm, enero 1954 fotografía de William Helburn

Doble página de la revista Charm, enero 1954 fotografía de William Helburn

Lincoln Center. Parsons School

Después de la dirección de arte que desarrolló en la publicación femenina “Mademoiselle”, Pineles dirigió el departamento de gráfico para el Lincoln Center, tanto la supervisión de la creación de marca como diferentes materiales de marketing para esta institución de las artes.

Diseños para el Lincoln Center

Diseños para el Lincoln Center

La enseñanza no quedó fuera de su actividad como diseñadora. En la prestigiosa Parsons School of Art and Design impartió clases desde 1970 a mediados de 1980. En su segundo curso en Parsons sus alumnos realizaron un anuario que fue reconocido por AIGA como uno de los cincuenta libros del año 1975.

Cipe Pineles también ejercía en Parsons como Director de Diseño de sus publicaciones y para la creación de una identidad unificada de las diferentes escuelas de esta institución.

Parsons Pan libro (anuario), 1975

Parsons Pan libro (anuario), 1975

Parsons, publicaciones de la escuela

Parsons, publicaciones de la escuela

Pineles falleció a los ochenta y tres años en Nueva York, ciudad que la vio nacer como profesional del diseño. Es recordada, exclusivamente, en las notas al pie de la historia del diseño norteamericano, oculta detrás de las figuras de sus dos maridos, también diseñadores -casada con  William Golden  durante 20 años. Varios años después de su muerte, en 1959, se casó con  Will Burtin , que murió en 1972-.

Esta primera diseñadora a la que hemos querido hoy recordar, rompió varias barreras de género en el mundo editorial y desarrolló su trabajo con el objetivo de producir revistas más inteligentes para las jóvenes estadounidense.

Ganó casi todos los galardones existentes a lo largo de su carrera y fue un ejemplo de lo importante y productivo que son los vínculos con los colaboradores y de cómo comunicar con eficacia.

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