Desde que hemos recibido la noticia de la renuncia de Steve Jobs a su puesto de CEO en Apple, los comentarios, opiniones y predicciones –no demasiado buenas- se van sucediendo y algunas casi tienen un tufo a obituario, que viene precedido por estas palabras del propio Steve al anunciar su dimisión:

“Siempre he dicho que si alguna vez llegara el día en que ya no pudiese cumplir con mis funciones y expectativas como CEO de Apple, yo sería el primero en hacerlo saber. Por desgracia, ese día ha llegado.” S.J.

Una gran mayoría se centran en la importancia de Steve para el futuro de la compañía y en lo que su falta puede significar tanto para mantenerse con la marcha y números espectaculares de los últimos años, como para que siga siendo una compañía que continúe marcando nuestro entorno tecnológico. En principio todos miran a las bolsas y a la caída de las acciones de Apple como primer índice de lo que esta dimisión puede augurar. A buen seguro que muchos están aterrorizados y otros se frotan las manos, un clásico.

Por su parte a la compañía le ha faltado tiempo para intentar suavizar este golpe, indicando que aunque no esté Steve puede seguir aportando las ideas y que Tim Cook, el sucesor en el puesto, en realidad ha sido el director ejecutivo desde hace tiempo y bla, bla, bla… aunque todos sabemos que aquí al gran público el que le interesa es Steve y que cuando él presenta un producto la cosa cambia.

Los comentarios más necrológicos se centran en la importancia que este hombre ha tenido en el ámbito tecnológico, en su sucesión de aciertos y en la incorporación de esta tecnología a la vida profesional y personal de cada uno de nosotros. Su capacidad innovadora y la forma de concebir esa tecnología para introducirla en el momento justo en el mercado y seducir a millones de usuarios, es algo innegable.

Son muchas las entradas que se han hecho y muchas las que se seguirán haciendo tanto sobre esta noticia como de lo que suceda a partir de ahora tanto con Steve Jobs como con la compañía, pero hago referencia aquí a dos:

Las palabras que Seth Godin ha dedicado hoy a este tema con el título “Un poco más vacío”:

“Supongo que esto es como lo que un fanático de los deportes sintió cuando Joe DiMaggio se retiró. Las empresas no solía ser personales. Ahora lo son. Las computadoras no se utilizan para hacernos sonreír. Ahora lo hacen. No nos ha llamado la atención si un director toma una u otra decisión, o si era o no saludable. Lo hago ahora.

Claro, había béisbol después de que Joe dejó de jugar. Pero nunca fue lo mismo.

Gracias, Steve, por darnos a todos algo de que hablar y una forma de hablar de ello con la belleza (y fuentes). Le debemos más de lo que puedo decir.”

Por otra parte este de Josh Bernoff, entre otros muchos, en donde califica a Steve como el hombre que cambió el mundo cinco veces y señala cinco puntos fundamentales que podemos aprender de su forma de trabajar y hacer negocios.

Aunque su salida de Apple no signifique el final de la compañía, si que significa la pérdida de su fundamental motor estratégico y seductor.

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